domingo, 14 de abril de 2013
Las miradas si no se alimentan de belleza crían ojos vacíos
Querído Bloguiario:
Hace tiempo conocí a una mujer de bellos ojos.Ojos como gaviotas que levantaban el vuelo,revoloteaban deteniéndose en el aire para descender y caer en picado en el mar.Una y otra vez.Nada escapaba a su mirada de gaviota.Sus ojos chillaban como ellas.El otro día me la encontré por casualidad.Había cambiado.Sus ojos eran murciélagos castigados por el exceso de luz.Caminaba con la ceguera que sobreviene a aquellos que han soportado una lucidez extrema.No me vió,caminaba como una sonámbula.Yo pasé a su lado y las gaviotas que una vez habitaron en sus ojos me chillaron pidiendo auxilio.Pero seguí mi camino.Tuve miedo de pelearme con los murciélagos.Llegué a casa y encendí una lámpara y su luz me chilló.Entonces vi salir una gaviota que huía perseguida por un murciélago .La devoró delante de mí.Ahora se ha quedado a vivir en mi casa.Dicen que los murciélagos se alimentan de sangre.
